Constituye una de las cuatro iglesias del Casco Antiguo de Logroño, localizada entre las calles Ruavieja y Mayor. Reedificada, ampliada y reconstruida en multitud de ocasiones, su elemento más conocido se denomina “la aguja”, esta se describe como una torre de planta octogonal cuyo nombre proviene de los propios logroñeses. Este elemento distintivo es uno de los muchos signos representativos del Logroño medieval. La iglesia y su claustro han sufrido numerosos incidentes a lo largo de su historia, siendo este último rehabilitado recientemente y abierto al público, albergando hoy en día numerosas exposiciones.